AGUS: de cantina a restaurante, más de 70 años de sabor en Santa María la Ribera
Hay lugares que pruebas una vez y otros que se convierten en favoritos. Para mí, AGUS pertenece a los segundos: una casa con historia y cocina oaxaqueña que merece conocerse con hambre y tiempo.
Santa María la Ribera guarda historias detrás de muchas de sus puertas. Una de ellas es la de Restaurante Bar AGUS, ubicado en Naranjo 262, donde la tradición de cantina y los sabores de Oaxaca se encuentran en la misma mesa.
AGUS abrió hace más de 70 años como cantina. Con el paso del tiempo, evolucionó hasta convertirse en restaurante-bar, dando a la comida un lugar central en su propuesta. Ese recorrido ayuda a entender su personalidad: aquí puedes venir por un buen platillo, acompañarlo con una bebida y quedarte a disfrutar la sobremesa.
De cantina a restaurante-bar

El origen de AGUS forma parte de su atractivo. Antes de ser el restaurante que conocemos hoy, comenzó como cantina; su historia está ligada a esa manera de reunirse alrededor de una mesa, conversar y dejar pasar la tarde.
Su transformación amplió los motivos para visitarlo. Hoy, la cocina oaxaqueña es una de sus principales cartas de presentación, mientras el servicio de bar mantiene presente una parte de sus raíces.
Para mí, esa combinación tiene mucho valor. Puedes hacer de la visita una comida completa, compartir varios antojos o acompañar la plática con un mezcal. El lugar invita a disfrutarlo con calma.
El mole negro: uno de mis favoritos en CDMX
Si me preguntan por qué regresar a AGUS, mi primera respuesta es el mole negro. Es uno de mis favoritos en la Ciudad de México y el platillo que recomendaría a quien viene por primera vez.
Tiene ese sabor que, desde mi experiencia, te transporta a Oaxaca y te hace prestar atención a cada bocado. Es también una buena manera de comenzar a conocer la identidad del restaurante: pedir un plato representativo de su cocina y dedicarle tiempo.
Garnachas, tlayudas, chorizo y tasajo
Aunque el mole ocupa un lugar especial entre mis favoritos, hay mucho más que probar.
Las garnachas son una buena opción para empezar y compartir antes del plato fuerte. Las tlayudas, por su parte, son otro de los antojos que relaciono inmediatamente con una visita a AGUS.
El chorizo y el tasajo completan esa selección de sabores por los que vale la pena sentarse a la mesa. Son parte de lo que más he disfrutado aquí y de lo que recomendaría probar para armar una comida con variedad.
Mi consejo es venir acompañado: así puedes pedir distintos platillos, compartir y descubrir cuál se convierte en tu favorito.
Una cocina para explorar en varias visitas
La propuesta también incluye cecina, chapulines y enchiladas de lechón, además de sopas como tortilla, médula y habas.
Esa variedad permite regresar con un antojo distinto. Un día puedes elegir mole y garnachas; otro, empezar con una sopa y explorar el resto de la carta. Para quienes disfrutamos conocer un restaurante más allá de una sola visita, eso suma mucho.
Comida, mezcal y sobremesa
La experiencia de AGUS conserva la convivencia que uno espera de un restaurante-bar. A la comida puedes sumarle un mezcal, una mezcalita y música en vivo para hacer de la visita un plan más largo.
Una joyita oaxaqueña en Santa María la Ribera
Después de más de 70 años y de su evolución de cantina a restaurante, AGUS merece una parada dentro del recorrido gastronómico de la colonia.
Para mí, es uno de esos lugares que se vuelven favoritos por la combinación de historia, comida y convivencia. Quizá ya pasaste cerca sin imaginar lo que se cocina adentro.
Si todavía no lo conoces, empieza por el mole negro, comparte unas garnachas y descubre el resto de su propuesta.

📍 Dirección: Naranjo 262, Santa María la Ribera, CDMX.📲 Instagram: @restaurantebaragus.
Oaxaca tiene un lugar en Santa María la Ribera, y en mi lista de favoritos se llama AGUS.



